Psicología de Masas en espacios abiertos: análisis del comportamiento, 1.

Quisiera en esta aproximación al fenómeno empezar recordando la etimología del término “masa”. El término masa proviene del latín “massa” que significa “masa, amontonamiento, pasta” (Corominas, 1973), es decir, un todo homogéneo, indiferenciable en sus componentes y amorfo en sus contornos, y solamente comprensible en su sinteticidad. Es por esta razón que resulta más apropiada la denominación de masa que sus otros supuestos sinónimos. Masa es un término más “masivo” que muchedumbre o su cultismo multitud (del latín multus, muchos) cuyas partes, por muchas que sean, se pueden desagregar una por una y, por supuesto, practicarles una psicología individual por separado. Por tanto, podríamos decir aquello del “tamaño no importa”, ya que la diferencia entre micromasas y macromasas es meramente cuantitativa. Y, cualitativamente, en los fenómenos de masa, el contacto social siempre es poco profundo, inestable y transitorio; depende poco de la dimensión de la masa. Así, el paso de micro a macro es relativo.

Es cierto que no es igual la heterogeneidad de sus componentes en un casco histórico de una ciudad turística de moda, que los participantes masivos de una manifestación sindical. Así mismo, resulta a tener en cuenta si la masa está en movimiento como puede ser una feria o carnaval que si están pasivos como ocurriría con una audiencia musical en un gigantesco parque de una gran metrópolis. A hilo de esta última división, es en el caso de masas activas donde pueden aparecer comportamientos violentos o de turba. Las turbas son masas activas congregadas que están haciendo algo. En una turba da la impresión de que todos sus miembros se comportan de la misma forma. A su vez se clasifican, siguiendo a Brown en:

 

Turba agresiva: tiene un movimiento centrípeto, dirigido contra algo o contra alguien en plan de protesta, de rebeldía, o en plan revolucionario. La violencia es común y el linchamiento es el paradigma de este tipo de masas.

 

Turba evasiva: Aparece cuando se produce una amenaza o peligro y la posibilidad de escapar es restringida debido a escasez o estrechez. Al tratarse de escenarios abiertos la multitud tiende a un movimiento centrifugo (evitan el lugar del peligro), mientras que el centrípeto (convergen hacia el punto de salida), quedaría inhibido por tal circunstancia.

 

Turba adquisitiva: Es la que se polariza hacia un objeto que desea intensamente. En el fútbol se pueden distinguir dos tipos: los que hacen cola para adquirir las localidades y la que se agolpa a la puerta del estadio. Mann (1970, 1977) observó que los participantes en las colas (grupos de amigos o familiares) «desarrollaban una conducta altamente ordenada y cooperativa, creándose un fuerte sentimiento de comunidad del que emergían normas comunes».

 

Turba gozosa: Esta es la multitud típica de grandes eventos de carácter festivo, con fuerte carga emocional como puede ser una feria, el carnaval, romería, semana santa, botellón… Las conductas de esta multitud tienen un carácter catártico.

Retomando análisis de masas también estaríamos tentados de distinguir entre masas disgregadas y masas congregadas. Ambas están constituidas por pluralidades de personas con proximidad física, que se encuentran en un mismo lugar.

Las masas disgregadas, se forman por la pura coincidencia de personas en un lugar determinado, por ej. Quienes transitan por la calles o toman el sol en el parque. Pueden ser desordenadas (primer ej.) u ordenadas (segundo ej.). Son heterogéneas, pasivas, esporádicas, sucesivas y carecen de conductor. Las personas que integran este tipo de fenómeno participan pasivamente en él, aunque exista una interacción entre ellas. Por ej., en la calle unos ven a otros y se apartan para no tropezar con ellos, circulan siguiendo reglas de tránsito, etc. A las masas disgregadas se les ha llamado, agregados o agregaciones, puesto que si bien hay una agregación de personas, el fenómeno masivo es en sí mismo como totalidad un fenómeno disgregado.

Las masas congregadas son reuniones físicas de personas que se agrupan ante un estímulo común a todas ellas. A su vez pueden ser:

Masas estimuladas, que responden a un estímulo, externo a cada uno de los participantes: obras en la calle, ruido de un reactor que vuela, un semáforo en rojo que les obliga a esperar, etc. generalmente son masas expectantes o curiosas. Entre los participantes existe una interacción casi tan leve como la que es típica de las masas disgregadas. Estas masas se caracterizan por ser heterogéneas, desordenadas, imprevistas y casi siempre sin conductor. Tienden a ser pasivas, esporádicas y simultáneas.

Masas interesadas. En ellas las personas participantes comparten un mismo interés. Los participantes se encuentran en una situación de fácil influjo psíquico que implica la existencia de contagio mutuo por el que cada uno reacciona inmediata, espontánea y favorablemente a los sentimientos y actitudes de los demás.

Tras esta clasificación, a la que considero necesaria hacer presente ya que influye decisivamente en las reacciones que puedan darse, hay que añadir las condiciones espaciales. Al tratarse de espacios abiertos (casco urbano, parques, playas,…), hay menos probabilidad de conductas masivas de pánico, porque:

  • No suele haber obstáculos en las vías de evacuación.
  • Es más fácil la salida.
  • La influencia de la posible invasión del espacio personal es menor.
  • Resulta más difícil que se dé una aglomeración en un punto.
  • El contagio colectivo de comportamientos desordenados es menor.

No obstante, antes de concluir este primer acercamiento, es necesario recordar una serie de factores que influyen en el comportamiento humano, independientemente de variables espaciotemporales.

 

  • Aunque la “Percepción del riesgo” sea menor siempre resulta clave una correcta comunicación por parte de los quipos de intervención.

  • No olvidemos nunca que es potencialmente viable la formación espontánea de grupos descontrolados.

  • Factores que ralentizan la velocidad de marcha (inválidos con o sin carrito, personas que buscan a otras personas o niños). Incluso, la buena intención de no dañar a otros individuos puede provocar dificultades en la velocidad de la evacuación.

  • Los grupos se forman por: ligazón emocional previa (familiares, amigos) o seguimiento de un líder.

 

Francisco Vílchez Lara

Psicólogo

Profesor de Seguridad y Protección