Diferencia entre apeo y apuntalamiento. ¿Qué son, y para qué sirven?

A priori podemos decir de ambos que son sistemas de sostenimiento de elementos constructivos, construcción o terreno. Empleados para dar seguridad y estabilidad al todo o parte de una edificación.

El objetivo del apuntalamiento en el caso de los equipos de intervención, es conseguir la seguridad suficiente de una manera rápida y efectiva, para actuar en aquellas tareas de rescate de víctimas en primer plano y en segundo plano bloquear los daños existentes en la edificación. En aquellos casos en los que no haya víctimas, nuestra acción irá encaminada a que no aumenten los desperfectos producidos y en función de la capacidad del servicio, siempre será necesaria la valoración por parte de Técnicos cualificados internos o externos al servicio o Administración respectiva, al objeto de valorar futuras actuaciones.

(+) Apeo: Según Real Academia española, armazón, madero o fábrica, con que se apea el todo o parte de un edificio, construcción o terreno.

(+) Apear es sostener provisionalmente con armazones de madera, metálicos, cerámicos, o mixtos, todo o parte de un edificio, construcción o terreno.

(+) Apuntalamiento: Según RAE, Acción  y efecto de apuntalar.

(+) Apuntalar es la acción de colocar puntales para sostener, con carácter de urgencia, provisionalmente el todo o parte de un edificio, construcción o terreno, para evitar su hundimiento, colapso o derrumbamiento.

(+) Podemos decir que mientras el apuntalamiento tiene un marcado carácter de urgencia, el apear no lo tiene y forma normalmente parte de los diferentes procesos constructivos.

En ocasiones, después de realizado el apuntalamiento, es necesario  ejecutar un apeo más estudiado para efectuar la reparación, procediendo al desmontaje del apuntalamiento inicial o parte del mismo y ejecución del apeo, siempre supervisado por el técnico del servicio o designado al respecto según proceda en cada caso.

Aquí podemos ver un claro ejemplo de apeo de fachada, imagen 2, cae por su peso el decir que es de carácter duradero, y por supuesto objeto de estudio y cálculo preciso.

Por lo general las acciones de apear o apuntalar no suelen ser actuaciones aisladas, y habrá que realizar otros trabajos necesarios tales como, derribos, demoliciones, saneados y limpiezas previas de la zona. Términos que vamos a diferenciar.

Derribo: Demolición de una construcción con aprovechamiento de materiales, con esta definición vemos que los trabajos requerirán prestar una atención especial, para no romper los materiales o elementos que se vayan a reutilizar, caso de tejas, carpinterías, aparatos sanitarios, etc…

Demolición: Destrucción de una construcción sin aprovechamiento.

Saneado: Eliminación de elementos sueltos hasta llegar a base firme o a situación de seguridad. Estos pueden realizarse en cubiertas, cornisas, fachadas, elementos ornamentales y de revestimiento en general.

S.E.I.S. procediendo al saneado de un paño de cerramiento de un edificio afectado por un siniestro.

¿A que afectan?

                Cuando hablamos tanto de apeos como de apuntalamientos, estamos hablando de la necesidad de sujetar o dar apoyo a algún elemento, que ha dado indicios de que no tiene la capacidad de actuar para lo que se había ideado en un principio, esto es, cuando apuntalamos o apeamos, estamos creando una estructura adicional a la que había, para asegurar los elementos que han fallado.

¿Pero qué elementos han fallado? al hablar de elementos, cabe decir que una edificación es un conjunto de elementos complejos unidos entre sí, con un fin concreto ser habitado o tener otros usos y cabe diferenciar entre:

– Elementos constructivos con función estructural (elementos estructurales).

– Elementos constructivos sin función estructural (elementos decorativos, cerramientos, instalaciones, etc.)

 

Antonio Manuel García Martín

Arquitecto Técnico, Ingeniero de la Edificación

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