Mi primo Pepe, su tienda de chuches y las Infraestructuras Críticas

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Mi primo Pepe, su tienda de chuches y las Infraestructuras Críticas

Hace unos días, visité a mi primo Pepe en esa bella ciudad soleada llamada en su día Hispalis por nuestros amigos los romanos.

Once de la mañana, unos estupendos 25 grados en las calles sevillanas y allí estaba Pepe, en su tiendita de chuches, alegrando a niños y no tan niños con sus gominolas.

La tiendita no es tal, sino un pequeño tenderete móvil, que mi querido primo Pepe aloja en el Parque de María Luisa, a lo largo de 10 horas al día.

Mi primo Pepe, me preguntó después de algún tiempo sin vernos a qué me dedicaba y le dije: “Mira primo, me dedico a asesorar a empresas e instituciones sobre cómo proteger analizando los riesgos de forma holística, sus servicios, especialmente aquellos esenciales para la sociedad”.

Mi casi un hermano Pepe, me dijo:

“Primo, debes saber un montón sobre tu trabajo, pero no me he enterado de nada”.

Ciertamente Pepe tenía razón, ya que casi siempre los técnicos, hablamos como si todo el mundo supiese sobre nuestra área de expertise. Su apunte me hizo invertir nuevamente un tiempo en explicarle al primo Pepe, qué era eso de la visión holística, de los riesgos y de los servicios esenciales y no fue hasta la sexta ocasión, cuando por fin me hice entender:

“Mira Pepe, las grandes compañías e instituciones ofrecen servicios tan importantes a los ciudadanos, que sin ellos no podemos vivir. Yo me ocupo y preocupo de darles consejos sobre cómo protegerse de los malos. A estas empresas o instituciones, se les llama Operadores Críticos”.

Pepe, desenroscó su gorra y habló en voz alta:

“Primo Casi, ¿cuánto me cobrarías por asesorarme como operador crítico?

Pepe, vería mi cara atónica y mis ojos desorbitados e intenté no reirme a carcajadas para explicarle de nuevo, que en ningún caso su modelo de negocio podía ser tratado bajo el marco de las PIC (Protección de Infraestructuras Críticas), pero antes de intentar explicarle el porqué no, me espetó:

“Primo, déjame que te explique: Mira, llevaré gorra y como bien sabes, no tuve oportunidad de acabar mis estudios de EGB, pero siempre fui un artista para los negocios. Recuerda que años después de la compra del primero de los 24 tenderetes que hoy en día tengo repartidos en toda España, me explicaste que aquél estudio que realicé antes de empezar mi negocio, se llamaba DAFO. Para mí no fue más que pensar si yo podía ser un empresario de éxito, cuánto dinero necesitaba, donde debía colocar mi tenderete, qué gominolas debía exponer y cómo protegerlas de esos infernales a veces 40 grados para poder venderlas de forma segura a los paseantes del Parque, especialmente a los niños que con sus padres, visitan el lago de los patos y las palomas de la Plaza de América, pareciéndome que en 40 hectáreas y con miles de visitantes al día, muy difícil no me iba a resultar vender gominolas”.

Mi primo Pepe, tenía y tiene esa gran habilidad de bajarme a la tierra, cuando me endioso en mis conocimientos. ¡El tío hizo un análisis de riesgos, un DAFO sin saberlo e identificó qué vender, a quién y cómo! ¡UN CRACK!

No contento con darme una lección de humildad, me volvió a preguntar:

¿Qué cuánto me vas a cobrar por aconsejarme como Operador Crítico, a proteger los servicios esenciales que presto para la sociedad?

Y siguió atizándome…”Primo, mira, 40 hectáreas, miles de visitantes, son un número importante de ciudadanos que pasean por este parque y a los que vendo servicios esenciales para sobrevivir a la fatiga del cuerpo al azote de los 40 grados”.

Iba a contestarle ya enfadado, pero mi querido primo me hizo pensar….

No era tanto la cuestión de explicarle técnicamente que su empresa no podía tratarse de forma homóloga o análoga a un Operador Critico, sino entender que mi primo estaba preocupado por un negocio, para él fundamental, crítico para su supervivencia.

No encabezonándome por tanto, le dije a mi querido Primo Pepe:

“Primo, te voy a elaborar un Plan de Seguridad del Operador, donde me vas a tener que explicar cuál es tu Política General en materia de Seguridad, también me tendrás que decir qué vendes a los paseantes del Parque y a cuántos, qué te preocupa y quién o qué crees que te puede hacer un daño y en qué estás dispuesto a invertir para que tu producto no se estropee y lo vendas en mal estado, para evitar que alguien te lo envenene, etc. Cuando me ofrezcas estos datos, yo te elaboraré un Plan de Protección Específico de este y otros tenderetes que por su enjundia requiera de un esfuerzo en su planificación de la seguridad”.

Pepe, me dijo con una sonrisa maquiavélica….

“Primo Casi, no me hagas esos Planes, ya sé que no me aplica esa norma, que no tengo esa obligación y que no soy un Operador Crítico porque no presto servicios esenciales para la sociedad”.

Yo le dije:

“No Pepe, querido primo, te voy a elaborar los dos Planes,el PSO y PPE, porque mereces tener los más elevados mecanismos de seguridad para proteger un negocio, para ti crítico y sobre todo, para que estés seguro de que tus gominolas se venden de forma segura a esos niños y padres”.

 

Por cierto…pregunta… ¿Al negocio de mi primo Pepe le aplica la LOPD?

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