Introducción

Existen tres acontecimientos recientes que sin duda ayudan a explicar la evolución que está experimentando el tráfico de drogas en la zona sur de España.

En primer lugar, el pasado 8 de mayo del presente año 2026, dos agentes de la Guardia Civil murieron en alta mar, a unas 80 millas náuticas frente a las costas de la provincia de Huelva, mientras perseguían a una narcolancha. El capitán y el agente fallecidos se habían embarcado a primera hora de la mañana junto a otros dos compañeros en una lancha semirrígida. Por su parte, otros tres guardias civiles se embarcaron en la patrullera Río Antas. Todos ellos tenían como objetivo patrullar en alta mar sin un objetivo definido, hasta que se toparon con una embarcación sospechosa a la que persiguieron. Por razones que todavía se desconocen, las dos embarcaciones de la Guardia Civil pertenecientes al Servicio Marítimo de la Comandancia de Huelva colisionaron entre ellas, llevándose la semirrígida la peor parte. La muerte de estos dos agentes se une a la de otros dos, también de la Guardia Civil, que el 8 de febrero de 2023 fallecieron en Barbate tras ser embestidos por una narcolancha.

En segundo lugar, apenas una semana antes del luctuoso suceso referido en el párrafo anterior, la Guardia Civil interceptó al buque mercante Arconian a unas 200 millas al sur de las Islas Canarias. Una vez abordado el barco, los agentes pudieron comprobar cómo en las bodegas del mismo se almacenaban unas 30 toneladas de cocaína, así como unos 45.000 litros de gasolina repartidos en garrafas de 30 litros, los cuales al parecer se iban a utilizar para que las narcolanchas que debían recoger la droga en alta mar pudiesen repostar en su camino a la costa. Esta aprehensión constituye el mayor alijo de cocaína incautado hasta la fecha, tanto en España como en todo el mundo. Todo indica que el Arconian iba a actuar como «barco nodriza» traspasando el gran alijo de droga a embarcaciones de alta velocidad que tenía la misión de transportar la droga a las costas españolas. La mayoría de los 23 detenidos del barco eran de nacionalidad filipina. Sin embargo, también fueron detenidos seis individuos de nacionalidad holandesa, los cuales iban fuertemente armados con fusiles de asalto y pistolas. Al parecer su presencia en el barco tenía como objetivo custodiar el cargamento.

En tercer lugar, el pasado mes de abril se produjo una modificación del Código Penal (CP) español mediante la Ley Orgánica 1/2026, de 8 de abril, la cual, entre otros aspectos que sometía a reforma, añadió un apartado 2 al art. 568 CP, ubicado dentro de los delitos de tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones o explosivos. El objetivo de la reforma operada era castigar con mayor severidad (previéndose una pena de prisión de tres a cinco años) las conductas asociadas a lo que en el ámbito del narcotráfico se denomina como petaqueo, a saber, la actividad de aquellos individuos que se dedican a transportar en distintas embarcaciones cantidades importantes de combustible almacenado a garrafas, para con ello abastecer a las narcolanchas que, procedentes de alta mar, intentan desembarcar en las costas españolas la droga que transportan.

Del hachís a la cocaína. El modus operandi de las organizaciones dedicadas al narcotráfico en la zona sur de España

Hasta fechas más o menos recientes, el narcotráfico en el sur de España se focalizaba principalmente en la zona del Campo de Gibraltar y, en menor medida, en otras zonas del sur de España como las costas de Huelva, Málaga, Granada o Almería (y ello sin contar con la producción y tráfico de marihuana, la cual en muchos casos se cultiva mediante plantaciones indoor). Estas actividades delictivas se centraban en trasladar a y custodiar en territorio español cantidades importantes de hachís procedentes de Marruecos, el cual continúa siendo el mayor productor mundial de dicha sustancia (Cano Paños, 2021: 142-144). Para ello, narcotraficantes marroquíes contactaban con grupos y organizaciones asentados en varios países europeos con el objetivo de trasladar la droga producida en el país magrebí al centro y norte de Europa. Con ese objetivo, los marroquíes contactaban con clanes de nacionalidad española que se dedicaban a recepcionar la droga en las costas andaluzas, custodiarla en las denominadas guarderías, para que posteriormente esta droga fuera trasladada por carretera al resto de Europa. La lógica empresarial de estas organizaciones y grupos era evidente: cuantas más fronteras pasaba la droga, mayor era su precio.

Sin embargo, desde hace un par de años se está produciendo un cambio cuantitativo y cualitativo en relación a la actividad relacionada con el narcotráfico. Si bien el tráfico de hachís continúa existiendo, así como el cultivo y exportación de marihuana (Fiscalía General del Estado, 2026: 529-530), la cocaína está adquiriendo un más que preocupante protagonismo en las últimas fechas, tal y como se puede comprobar en la siguiente tabla:

 

Tabla 1. Evolución de la droga intervenida en España (2019-2024)

201920202021202220232024
Cocaína (kg.)37.76836.88849.15958.508118.325124.040
Marihuana (kg.)32.56859.888139.711144.80359.23548.466
Hachís (kg.)352.342461.020676.182324.709375.290205.991

Fuente: Ministerio del Interior

 

Por un lado, y debido sobre todo al aumento de la presencia policial, la zona del Campo de Gibraltar, así como la desembocadura del río Guadalquivir, han dejado de tener protagonismo, mientras que la provincia de Huelva ha pasado de ser un territorio secundario hasta convertirse en un punto estratégico de la entrada de cocaína en la península (Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, 2026: 196). La costa de Huelva combina kilómetros de costa virgen, marismas, rías y espacios naturales como Doñana, lo cual constituye un escenario difícil y complejo de vigilar, cuando, además, la policía cuenta con medios limitados.

Con el objetivo de introducir la droga en España, organizaciones marroquíes, de países del Este o procedentes de Latinoamérica organizan el alijo de la cocaína en alta mar, donde arriban buques, barcos pesqueros, portacontenedores o incluso semi-sumergibles procedentes del continente americano. En puntos a veces situados a centenares de millas de las costas españolas se realiza el trasvase de la droga de esas embarcaciones nodriza a narcolanchas provistas de potentes motores, las cuales necesitan grandes cantidades de combustible para cubrir el trayecto de ida y vuelta entre la costa y el punto de recogida de la droga. Son los clanes que operan en Huelva, fundamentalmente gaditanos y onubenses, los que se han venido especializando en el narcotransporte y custodia de la droga, así como en el denominado petaqueo.

Por otro lado, uno de los mayores problemas derivado del tráfico de cocaína es el incremento de la violencia ad intra y ad extra, así como, relacionado con ello, la aparición de armas de guerra. La presencia en territorio español de organizaciones criminales extranjeras ha conducido a un aumento de la violencia. Así, el uso de estas armas es constante tanto para evitar los famosos vuelcos (sustracción de droga entre grupos de narcotraficantes rivales), como para castigar a los propios miembros de la organización en caso de pérdida de mercancía. Con respecto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSS), el aumento en el nivel de violencia por parte de los narcotraficantes se debe tanto al considerable valor de la mercancía que transportan (un kilo de cocaína tiene un precio sumamente mayor que un kilo de hachís), como, ligado a ello, a las consecuencias que acarrea la pérdida o incautación de la misma, no solo por la mercancía en sí, sino también por las penas previstas en el CP para el tráfico de drogas que causan grave daño al salud –como es el caso de la cocaína– cuando dicha actividad se desarrolla en el seno de grupos u organizaciones.

 

Limitaciones policiales en la lucha contra el narcotráfico

Si bien en el año 2018 el Ministerio del Interior implantó el denominado Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar (PESCG), el cual trajo consigo un palpable aumento de las detenciones y de las incautaciones de droga, debido sobre todo al aumento de la plantilla de agentes encargados de la lucha contra el narcotráfico, dicho Plan –el cual recientemente ha sido ampliado hasta el 31 de diciembre de 2027– ha quedado en cierta medida obsoleto para hacer frente a un narcotráfico cuantitativa y cualitativamente distinto.

Una de las denuncias que en sede policial se señalan como causa del aumento de la actividad delictiva relacionada con el narcotráfico es el desmantelamiento que en el año 2022 se produjo del denominado OCON-Sur, una unidad policial con dedicación exclusiva y capacidad para investigar las estructuras criminales, económicas e incluso logísticas de los narcos (Fiscalía General del Estado, 2024: 447-448).

Otra de las denuncias planteadas por las FFCCSS es la falta de medios disponibles, lo cual, entre otras cosas, limita mucho la persecución de las narcolanchas. Mientas que las organizaciones de narcotraficantes cuentan con embarcaciones modernas y veloces dotadas de las últimas tecnologías, los medios materiales con los que cuenta, por ejemplo, la Guardia Civil son mucho más limitados, denunciándose también la falta un mantenimiento adecuado de las embarcaciones (semirrígidas y patrulleras), disponibles.

Por último, asociaciones que defienden los intereses de los agentes de la Guardia Civil vienen reclamando que la provincia de Huelva y parte del litoral de la comunidad andaluza donde se concentran actividades de narcotráfico sea declarada como Zona de Especial Seguridad (ZES), como ocurrió en su momento con los agentes desplazados al País Vasco. Además, y teniendo en cuenta no solo el uso de armas de guerra, sino también las reacciones violentas que los traficantes a bordo de las narcolanchas despliegan cuando son interceptados en alta mar por las patrulleras de la Guardia Civil, las mencionadas asociaciones reclaman que el trabajo de estos agentes sea considerado como profesión de alto riesgo.

 

Miguel Ángel Cano Paños

Catedrático de Derecho penal y Criminología

Universidad de Granada

Bibliografía

  • Cano Paños, Miguel Ángel (2021): «Clanes familiares en España en el contexto del crimen organizado: características, actividades y factores de origen», Revista Científica General José María Córdova, 19(33), pp. 135-157.
  • Fiscalía General del Estado (2024): Memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente al año 2023, Madrid: Fiscalía General del Estado/Ministerio del Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
  • Fiscalía General del Estado (2026): Memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente al año 2025, Madrid: Fiscalía General del Estado/Ministerio del Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
  • Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes (2026): Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, Madrid: Catálogo de publicaciones de la Administración General del Estado.